Capítulo 104. Salvando a una extraña.
Roxana se adentró en el bosque, las palabras reconfortantes de su padre y hermano aún resonaban en su mente.
El aroma a tierra húmeda y el crujir de hojas secas bajo sus pies la tranquilizaban con cada paso. El sol se filtraba a través de las copas de los árboles, creando un tapiz de luz y sombras que bailaba ante sus ojos.
—¿Hola? ¿Me escuchas?
La voz interna la tomó por sorpresa, y Roxana se detuvo en seco, tambaleante, como si una fuerza invisible la hubiera empujado.
Se llevó una mano al