149. CRIADERO DE RENEGADOS
AMALIA
Ajax me rugió desesperado, mis dedos a solo centímetros de la superficie reluciente.
— ¡Alfred, voy a asesinarte a ti y a toda tu maldit4 familia!
El tiempo pareció congelarse en un segundo, sentía los gritos de Ajax, sus pasos apresurados corriendo hacia mi posición, me gritaba en la mente que huyera, que podía destruirme la energía del cáliz sin haber sido bendecida todavía.
La presencia de Vivianne se cernía detrás de mi espalda, el filo del puñal brilló con los reflejos de la luna, l