105. NUESTRO PACTO
KANE
Mi dedo va a hundir la tela sobre su coño, que está mojada en el centro y no precisamente de la lluvia, acaricio su centro por encima de la braga, escuchándola gemir y estremecerse.
Bajo mi bóxer abultado y saco mi miembro erecto y duro, siseando de placer.
Los ojos de hechicera se fijan en mi torso musculoso y luego se relame observando como me masturbo entre sus piernas.
— Mmmm lobo – eleva su pelvis y se muerde los labios cuando hago a un lado la braga y mojo mi dedo en ese coño lujurio