Mundo ficciónIniciar sesiónMila Korovin, 22 años, estudiante de Danza en Nueva York, es ese tipo de chicas que cualquier hombre quisiera tener, a excepción de su mal carácter. Alexander Coleman es el atractivo y varonil jefe del departamento de bomberos, que a sus 30 años tiene su vida completamente establecida. ¿Quién no querría al capitán Coleman a su lado? El destino está jugando sus cartas y esta vez le toco a Mila y Alexander. ¿Qué pasa cuando el fuego y hielo se unen? TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS OBRA REGISTRADA
Leer másEsto representa una batalla constante contra ella misma. Mila salta con las piernas abiertas y cae de forma silenciosa y elegante, alza su barbilla mirando su reflejo en aquel enorme espejo que hay en su salón de prácticas.
Da un paso a la derecha, otro más a la izquierda, se inclina y su delgado pero fuerte cuerpo la hace ver una perfecta bailarina de ballet.
Cierra los ojos y aguarda unos minutos. Siente su latir acelerado y como su mente se nubla. No por favor, hoy no. Pero esa sombra oscura vuelve a llenar cada rincón de su mente. Abre los ojos y al mirarse de nuevo una lágrima cae por su mejilla.
Camina a pasos elegantes hasta la puerta del salón. Toma su toalla y un vaso de cristal lleno de agua. Apaga la luz y cierra la puerta.
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS ©//OBRA REGISTRADA .
•••••••••••••
Esta historia está registrada y protegida por derechos de autor.
Prohibida su copia total o parcial. No se aceptan adaptaciones. En caso de que se violen dichos derechos se tomarán acciones legales.
Miranda, A.©
—Mamá por favor —digo tratando de acomodar mi vestido. Han pasado 3 meses desde el incendio. Las secuelas físicas están completamente sanadas y he mejorado psicológicamente, mis hijos se han desarrollado sanamente y no han presentado ningún problema. —Mi amor te ves hermosa lo juro —La boda al fin ha llegado, estoy muy nerviosa porque en unos minutos saldré a ese hermoso salón y me encontraré con Alex. —Tienes que salir ya Mila —dice Kelly, mi madre me besa la frente y sale ocultando las lágrimas. Estoy frente al espejo mirándome, mi vestido es corte sirena, unas pequeñas mangas sobresalen por mis hombros y el color es precioso, como una perla, tiene detalles en la falda y un velo largo baja por mi espalda, es bastante sencillo. —Estoy muy nerviosa las piernas me tiemblan —suelta una risita—Pero Mila si eres una bailarina, debes de estar impuesta a esta presión —la miró de reojo—No es lo mismo… me casaré Kelly —una sonrisa se apodera de su rostro—Mila… —mi padre está parado en e
—¡POR FAVOR DÉJEME VERLA!, ¡POR FAVOR! —escucho sus gritos—Alexander, quédate aquí.—¡SALVELOX POR FAVOR! —grita y no puedo escuchar más, no sé donde estoy, tengo un fuerte dolor en la barriga.—Su presión está aumentando, está en trabajo de parto —la dificultad para respirar se hace presente, no puedo dejar de toser.—Necesito un tanque de oxígeno, sus pulmones están a punto de colapsar… —mi mente queda en blanco.◈◈◈◈◈◈◈◈◈Mi cabeza va a estallar, el dolor es muy fuerte. Siento como si un tráiler me hubiera pasado por arriba
5 meses despuésCamino recorriendo la sala, mis pies están mucho mejor pero hinchados debido al embarazo. Mi barriga es muy notoria y más debido a mi gran apetito. Olivia no ha llegado a casa y me parece bastante raro. Son las 7 de la mañana y Alexander hace unos minutos acaba de salir rumbo a la estación. Me dispongo a servirme jugo de naranja e ir a ver un poco de televisión cuando mi móvil suena.—Hola —Hija, ¿Cómo estás? —pregunta mi madre—Bien mamá ¿y tú?, ¿Cómo está mi padre? —ha tenido constantes problemas con su presión arterial.—Un poco inquieto ya sabes… quiere saber sobre sus nietos, está fascinado con las fotografías que le manda Alexander a su móvil —una sonrisa se me escapa.La llamada continua y pregunta sobre lo que he comido, lo que estoy haciendo, hablamos un poco sobre la academia de ballet y sus nuevas profesoras y me obliga a prometer que visitaré mañana mismo al ginecólogo.—Madre hace dos semanas que fui —Tienes que ir de nuevo —bufo y trato de terminar la
Una semana ha pasado desde que llegamos a NY me siento al fin en casa, no puedo negar que extraño profundamente los hermosos paisajes de Montana pero… creo que la ciudad es lo mío. La buena noticia es que puedo caminar lento y pocas distancias pero he vuelto a caminar y sin terapias, solo las propias y algunos ejercicios que he visto en internet.Tomo un sorbo de jugo de naranja mientras contesto a mi madre el ya habitual mensaje escrito por las mañanas. Escucho como Alexander sale del vestidor con su uniforme puesto.—Quiero una dona de chocolate —hago un puchero y este sonríe—Por supuesto hermosa —besa mis labios y me ayuda a ponerme de pie. Le informo a Olivia que volveré en un momento y ahora nos disponemos a conducir hacia nuestra cafetería favorita.El camino es tranquilo, Alexander no deja de tomarme la mano y besarla constantemente. Últimamente se ha vuelto muy sobre protector y eso que apenas van pocos meses del embarazo.Bajamos del auto y al entrar al local a paso muy lent
Último capítulo