LEVY RIZZO
Llegamos al Coliseo y dejamos el camión en la acera, ya era la medianoche de un lunes, no había nadie fuera la gente ya se encontraba dentro esperando nuestra llegada.
Fabrizio se volvió hacia mí evidentemente tranquilo pero furioso a la vez - Hagámoslo.
-Bien entremos.
-Estos peces se sentirán tiburones, pero no son nada, mantengamos la tranquilidad y nada de hostilidad - dice mi suegro.
- Armados o desarmados - le dice Gregory.
- Desarmados - Abrió la puerta - manténganse alertas.