Levy Rizzo.
Despertar cada mañana abrazado de mi esposa y que ella se aferre a mi cuerpo es la gloria misma, lo quiero todos los días de mi vida.
Me excita la suavidad de su piel, su aroma, su tono de voz es lo más sexi que puedo escuchar, algo que no cambiaría por nada.
Lentamente deposito besos en su rostro mientras me acomodo encima de su cuerpo, como un lobo al asecho saboreo cada parte de su cuerpo mientras ella despertaba de su sueño de la manera más deseosa.
- Te amo nena - gemía con los