MESES DESPUÉS.
Mientras me preparaba para acostarme, sentí como un líquido bajaba por mis piernas, yo salí casi corriendo a la puerta de mi habitación.
— ¡Papiiiii! — Grite con fuerza.
Mi madre salió de su habitación y corrió a mi.
— ¿Que pasa? — Me preguntó.
Yo le sonríe.
— He reventado fuente — Le dije.
Mi mamá entro a mi habitación y empezó a buscar las cosas que nos llevaríamos al hospital.
— ¡Papi! — Volví a gritar.
Mi padre apareció de la nada y me miró con preocupación.
— Ya es hora — Le