Llegué a la casa de mi padre. cuando entre, él estaba allí esperándome con Cecilia.
— ¿Ya se te pasó la rabieta? — Me preguntó.
Yo lo ignore y mire a Cecilia que tenía mala cara.
— ¿Que te pasa cariño? — Le pregunté.
Ella que estaba furiosa ahora se veía indignada.
— Hace una semana que no vienes, se supone que estamos casados — Me reclamo.
Yo me acerque a ella y le estampe un beso en los labios.
— Te deje en claro que sí te quedabas no ibas a ser feliz — Le recordé.
Cecilia me empujó.
— ¡Soy t