Los días pasaron y Claudine cada vez se metía más en mis pensamientos, ahora todo se trataba de ella, cada pequeña cosa que hacía era para complacerla.
— ¿Y si nos vamos a la playa? — Me preguntó sin más.
Yo la quedé mirando.
— Está semana tenemos mucho trabajo — Le dije.
— El fin de semana, déjamelo todo a mi — Me dijo con una sonrisa.
— Será muy romántico — Me aseguro.
— Está bien, ¿entonces el domingo? — Le pregunté.
Ella asintió de inmediato.
— Tu no lleves nada que yo voy a llevarlo todo —