C106-HAY UNA OPCIÓN
La luz del sol se colaba por la ventana del cuarto infantil, dibujando líneas doradas sobre el rostro de Savanna. Había dormido en la mecedora toda la noche, con la fotografía de Ian aún apretada contra su pecho y el cuerpo protestando por la posición incómoda.
Entonces el teléfono comenzó a sonar.
Savanna se despertó con un sobresalto, desorientada y adolorida. El cuello le dolía como si alguien le hubiera clavado agujas en los músculos, la espalda baja ardía con ese dolor c