CAPÍTULO CINCUENTA
~Monique~
Era hermoso.
Su larga cabellera plateada se extendía sobre la almohada como la luz líquida de la luna, mechones deslizándose sobre sus hombros y el borde de la cama.
Sus pestañas eran más oscuras contra su piel pálida, más largas de lo que recordaba; casi demasiado delicadas para alguien temido en la manada.
No supe cuándo me acerqué.
No supe por qué mis dedos se levantaron.
Pero lo hicieron.
Mi tacto apenas rozó su mejilla, tan ligero que era más aliento que contac