CAPÍTULO CINCUENTA Y NUEVE
~Monique~
El grito recorrió el palacio como una cuchilla afilada, y me quedé paralizada. Stefan. Sangre. Escaleras. Cada detalle se grabó en mi mente con una claridad aterradora.
Corrí. Más rápido de lo que creía posible. Mis zapatos resonaron contra el mármol, resonando como disparos, hasta que llegué al pie de la escalera.
Stefan yacía allí, con la cabeza en un ángulo imposible, la sangre acumulándose a su alrededor. Su respiración era superficial, húmeda y áspera,