C62-ABOMINACIÓN QUE ERES
En lo alto de la muralla, Dorian levantó la antorcha. La mano le temblaba, pero la llama iluminó su cara sudorosa: tenía los ojos muy abiertos, el miedo retorciéndole las entrañas.
Miró hacia el bosque, hacia la oscuridad, y agitó la antorcha **tres veces**.
Una.
Dos.
Tres.
Se acabó.
En el bosque, Kaelen vio la señal y una sonrisa lenta le cruzó el rostro.
Por fin.
Ya no más inclinar la cabeza ante ese mestizo. Ya no más llamarlo “Alfa” mientras le mentía con la boc