C58-SEGUNDA OPORTUNIDAD
Arianne abrió los ojos y no estaba en su habitación.
Estaba en un bosque. Pero no un bosque cualquiera. Los árboles eran enormes, con troncos plateados que parecían brillar con luz propia, las hojas susurraban en colores que no existían en el mundo real: azules profundos, violetas brillantes, dorados que quemaban.
El suelo estaba cubierto de musgo suave, y cada paso que daba dejaba una huella de luz.
—¿Dónde estoy? —pensó.
—Es el bosque de los ancestros —respondió alguie