Capítulo 52. Desafinando por amor.
El murmullo en el estacionamiento se transformó en un coro de exclamaciones cuando Seiya, con la boca entreabierta, se acercó al auto. El moño rojo ondeaba con el viento tibio de la noche y las luces del club se reflejaban sobre la pintura perlada, haciendo que el deportivo pareciera una joya viva recién salida de un sueño.
Entre los aplausos, alguien le entregó una pequeña tarjeta sujeta al lazo. Seiya la tomó con manos temblorosas y la leyó en voz alta, la sonrisa creciendo a cada palabra.
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