Capítulo 51. Cumpleaños del Dragón Azul.
La luz de la mañana se colaba entre las cortinas, pintando la habitación con un resplandor dorado. El aire olía a café recién hecho, pero Seiya aún no había salido del todo del sueño; se mantenía de lado, enredado en las sábanas, con el cabello revuelto cayéndole sobre la frente. Eliot lo observaba con esa calma posesiva de quien sabe que no quiere estar en otro lugar.
De pronto, el león le atrapó la mano con firmeza.
—No te muevas —murmuró, grave.
Seiya apenas abrió un ojo.
—¿Qué?
—Shhh… —Elio