Capítulo 49. Vino para todos.
Durante los días siguientes, la vida volvió a su ritmo, aunque con otro pulso. El taller de ERISSU comenzaba a transformarse: los planos colgaban en las paredes, los primeros rollos de tela ocupaban las mesas, y la visión de Seiya empezaba a tomar forma. Dirigía cada detalle con precisión quirúrgica; sus indicaciones eran breves, certeras, y los equipos lo seguían con una mezcla de respeto y admiración. Nadie se atrevía a contradecirlo: parecía verlo todo antes que los demás.
Cuando terminaba e