Capítulo 50. Negociación para dormir juntos.
Aquella noche venía marcada por la conmoción que había dejado el gesto de Nataniel: vino para todos los empleados de Oshōri y Cuoressi, felicitaciones que se habían multiplicado sin tregua y miradas cómplices en cada pasillo. Después de tanto alboroto, Seiya y Eliot habían decidido retirarse con las niñas a un lugar más silencioso: la casa del alfa.
La casa tenía un aire distinto, sobrio y perfectamente ordenado, muy lejos del bullicio habitual que reinaba en la de Seiya. Esa noche, sin embargo