Capítulo 175. Todo lo que soy.
El asfalto húmedo reflejaba los destellos del amanecer a medida que el vehículo avanzaba con un ronroneo constante hacia las afueras de Milán. Dentro del automóvil, el silencio era denso, cobijado por la penumbra de la cabina.
Noriko viajaba sentada en el centro del asiento trasero; a cada uno de sus costados, Seiya y Shun descansaban recostados contra sus hombros, con los ojos entornados y los cuerpos vencidos por el cansancio de la madrugada. En su regazo, las manos de los primos reposaban in