Capítulo 169. Me duele aquí.
La habitación estaba en silencio, iluminada únicamente por la luz cálida de las lámparas junto a la cama. Afuera, el invierno seguía envolviendo Basiglio en noches largas y frías, pero aquella noche Théon sentía calor. Acababa de salir de la ducha: llevaba el cabello todavía húmedo y ropa ligera.
Estaba recostado contra el cabecero de la cama, con el teléfono apoyado contra la oreja y una de las piernas estirada sobre el colchón. El cansancio le pesaba en los músculos después de días de trabajo