Capítulo 168. El juicio de la Casta de Hierro.
El edificio de ERISSU tenía esa quietud particular de las mañanas de entre semana. Seiya entró por el acceso principal con el abrigo sobre el brazo y el maletín en la mano, sin apurarse. Era la primera vez que llegaba en calidad de director y lo sabía, aunque había decidido no darle más peso del necesario a ese detalle.
El vestíbulo olía a tela recién planchada y a café. Dos empleados del área de diseño cruzaban hacia el taller con unas muestras en los brazos, al verlo lo saludaron de una maner