Capítulo 124. Apagón.
La mudanza fue más simple de lo que Shun había anticipado. Un camión pequeño llegó entrada la tarde, cuando el sol todavía caía con fuerza, pero el aire ya empezaba a volverse más denso, cargado de ese calor propio del verano que no quemaba, pero cansaba. La casa estaba lista; no había muebles por montar ni espacios por descubrir. Lo único que faltaba era ponerlos a ellos dentro.
Las cajas eran pocas. Ropa, objetos personales, libros, y, sobre todo, el material del consultorio. Eso era lo que r