Mundo ficciónIniciar sesiónLa luz de la mañana se deslizaba por la casa con una calma que no había estado ahí días atrás. Tres semanas habían pasado desde la gala, desde el quiebre que lo desordenó todo. El ritmo cotidiano se había reacomodado sin anuncios ni ceremonias: los pasillos funcionaban otra vez, las voces circulaban sin cautela y la casa ya no operaba bajo esa tensión constante que había marcado los días posteriores







