Capitulo 134. Bajo el mismo cielo.
La tarde se deslizaba hacia la noche y, con ella, el ambiente del jardín se transformaba. Las luces tenues entre los árboles se mezclaban con el murmullo del vino y la música, mientras las conversaciones se hacían más ligeras. Lo que había comenzado como una recepción sobria ahora respiraba calidez: un reencuentro entre viejos amigos que, por unas horas, podían olvidar los años y los compromisos.
En una mesa al centro del jardín se concentraba el corazón de la celebración. Las copas se alzaban