Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación ya no era un espacio neutro. El aire se había vuelto denso, tibio, cargado de un dulzor reconocible que se adhería a la piel y a la respiración. Las feromonas de chocolate amargo fundido con vainilla licorosa de Shun flotaban sin exceso, lo suficiente para calentar el ambiente, para volver cada gesto más lento, más consciente, más inevitable.
El beso no se había detenido. Segu&iac







