Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mañana despertaba despacio en la casa. El aroma del café recién hecho se mezclaba con el pan tostado y el jazmín que entraba desde el jardín. La luz de la mañana caía oblicua sobre el suelo de madera, tibia, doméstica. Las voces de las niñas cruzaban el pasillo entre risas y pasos apurados, mochilas medio abiertas y la prisa amable de quien va llegando tarde al colegio.
Seiya estaba e







