En plena fiesta de ingreso, Nelson sostenía el celular con las manos temblando. Jamás pensó que Elsa le cortaría la llamada. Sin embargo, lo que más lo descolocó fue que, cuando volvió a marcar… ya no escuchó su voz. Solo una grabación automática, fría, sin alma:
—El número con el que intenta comunicarse está apagado o fuera del área de servicio…
¿Qué estaba pasando?
Elsa no le había dicho nada. Y lo único que había alcanzado a oír de fondo era un anuncio por altavoz. ¿Acaso estaba en el aer