Logan se apartó de la mesa y caminó hasta la ventana. Afuera, la ciudad seguía viva, indiferente a la tragedia que ellos enfrentaban. Sacó su celular, pulsó un número sin titubear y esperó.
“¿Logan?”.
La voz grave de su padre resonó al otro lado de la línea. Era la voz de un hombre que había construido un imperio a punta de hierro y voluntad. Pero también, la de un padre preocupado por su hijo.
Habían llegado al acuerdo de que Logan regresaría a trabajar en la editorial a cambio de que Logan fo