Lo hizo con toda la intención de molestar a Logan, y vaya que lo había logrado.
La sorpresa de ver aquello, sumada a ver que Mónic lo había permitido, lo tenía al borde de la explosión.
Debía contenerse. “¿Con qué derecho le reclamaría algo? ¿Qué podría decirle sobre eso? Nada. Nada era la respuesta,” pensaba.
Los ojos furiosos de Mónic miraban directamente a Caleb. “¿Cómo se atrevía?” pensaba.
El carraspeo de Logan la regresó a la realidad; en su mente, estaba estrangulando a Caleb con sus pro