Vera miró salir del elevador a Logan y recordó lo que le había encargado su jefa.
—¡Señor Stewart! —le dijo la muchacha.
—Llámame Logan, no es necesario tanto protocolo —le sonrió, y ella le devolvió el gesto.
—Está bien. Bueno, es solo que la señorita Mónic me dio instrucciones de que te diera las llaves de su camioneta.
Logan tomó las llaves y las miró con un gesto de incomprensión.
—¿A mí? —terminó por preguntar.
—Sí, dijo que al final no traías vehículo, así que me dijo que te llevaras el s