El entrecejo fruncido de Logan no podía transmitir más que molestia, se sentía celoso, no solo como hombre, sino como empleado.
Sus ojos se dirigieron instintivamente a la mano de Mónic que pasaba por dentro del brazo de Caleb, demasiado pegados para su gusto.
Caleb no era tonto, era calculador, no por nada estaba en ese lugar, justo donde él quería.
Pudo notar la mirada que dio Logan a su brazo y también la molestia que eso le causaba. Sin saberlo, le acababa de dar un poco más de diversión a