Luego de un largo día, Thiago entró a su habitación, topándose con Dayana y Rui en brazos. Aquella escena lo conmovió, pero hoy, luego de tanto ajetreo, realmente sentía que necesitaba descansar, por lo que con sumo cuidado, lo levantó y llevó a su habitación.
El pequeño Rui había pasado toda la tarde acompañando a su madre mientras él revisaba temas de la empresa en el estudio.
Cuando volvió a la habitación, Dayana ya estaba despierta y dándose un baño, Thiago se recostó pacientemente en su cama, quedándose completamente dormido.
En todos estos días, él fue quien sintió el peso de cargar los pendientes familiares, de trabajo y sociales.
Luego de aquel baño, Dayana creía que no podría dormir. Al salir, se topó con el largo cuerpo de Thiago, que aún estaba vestido con su elegante traje.
Dayana solo quería dormir, pero se sintió mal de dejar así a Thiago, por lo que lo fue a despertar.
- Thiago, es hora de dormir, métete a la cama… -dijo Dayana en un tono suave para no asustarse.
- Estoy