Anya aún en contra de su voluntad salió de aquella habitación, Grace no le quitaba la mirada de encima, sabía que cualquier error, le podía costar muy caro y eso había quedado claro hace unos minutos cuando vio como el hombre que la contrató, pateo la puerta donde estaba su propia hija.
- Señor… La señorita Liliana está en el comedor. -dijo Grace por teléfono a Luis Cedeño.
- ¡Por fin! ¡Ya era hora! ¡Espero que no se repita la escena de hace un momento!
- Señor… Yo… -intentó decir la mujer, p