- ¿Es verdad lo que dijiste hace un momento? -dijo Dayana mientras sentía cómo Heinrich acariciaba su espalda desnuda.
- ¡Es verdad! ¿Por qué la pregunta? -dijo el hombre girándola para ver sus ojos.
- Tu conoces mi situación, sabes que acabo de separarme, ¿Acaso no te preocupa eso? Sabes que tengo un hijo, incluso lo has visto, ¿Piensas aceptarme aun sabiendo aquello? -preguntó Dayana con sinceridad.
- Bueno, sé que te acabas de separar, pero, también sé que, desde hace años, ese matrimonio ya