Tras 4 horas de vuelo, el avión privado donde Heinrich y Dayana viajaban por fin llegaba a su destino.
El hombre, respetando la decisión de la joven madre, simplemente le proporcionó transporte y dejó que fuera al encuentro con su hijo, mientras él hacía los arreglos pertinentes para su estancia ahí.
No habían pasado ni 15 minutos desde que él había llegado, cuando el móvil sonó y él respondió al ver el contacto.
- ¡Señor Meisel! Tengo a varios agentes de inmigración en el estudio, dicen que no