Anya sentía que las manos y los pies ya no respondían ante el frío, ella podía escuchar cómo su estómago rugía, lloraba en total silencio, pues esta no era la vida que ella deseaba.
Ella solo deseaba salir de la familia Cedeño, bailar ballet, conocer el mundo, ver lugares que jamás había visto, quería hacer todo lo que en algún momento le negaban, quería ser libre, ver el mar, sentarse ahí, beber una copa de vino tinto como solía platicarle Dayana.
Aquellos recuerdos de su adolescencia, ahora