Su primera reacción fue reconocer que era una nadadora consumada. Acostumbrado a mujeres que preferían tumbarse al borde de la piscina antes que exponerse a salir mojadas y despeinadas, se quedó observándola, sorprendido por su destreza. Se deslizaba por el agua con la gracia de una sirena, y Xander se sintió asaltado por un impulso de lujuria tan poderoso que lo hizo estremecerse.
También estaba habituado a mujeres cuyos trajes de baño podían describirse como minimalistas, por eso no comprend