Mundo ficciónIniciar sesiónSalí del edificio con todas mis cosas, Sebastián me llevó a su casa. Vivía en un apartamento muy distinguido de la calle remota de la ciudad. Según decían, esa era la zona en donde cada persona debía de pagar hasta por respirar el olor a aire fresco.
–Debemos hacer una parada antes de ir a mi casa–dijo–.–Claro–. Salimos del auto y nos adentramos en un enorme caserón, viéndo






