188. Encuentro inesperado
Me acostumbró un poco a la luz, frente a donde estamos esta una gran ventana, el sol está en una posición en la que da directamente al lugar, lastimando los ojos si se mira en su dirección, miro lo que hay a mí alrededor, es un cuarto deteriorado en el que se encuentran dos camas con colchones viejos y estropeados, un retrete y un lavabo que tienen pinta que no han estado en contacto con jabón en años, el lugar desprende un aroma poco agradable a humedad y tierra, es una celda.
—¿¡Dónde mierda