La generosidad era una hermosa muestra del vínculo que unía desinteresadamente a algunos seres vivos. Y era una palabra que Misael Overon usaba a su antojo.
—Me largo de aquí —dijo Sara, caminando en dirección a la puerta.
Él se le interpuso.
—No voy a dejarte sola si estás triste.
—Estoy triste por tu causa.
—Mayor razón para hacerme responsable, Sara. Hay algo que nos une, lo sabes, lo has sentido. Y es por esa razón que puedo hacerte sentir mejor. Déjame intentarlo.
Él estaba en lo cie