Ella simplemente no podía creerlo aún. No podía asimilar que en realidad estuviesen pisando nuevamente las piedras que conducen hasta la entrada principal de la casa que la vio crecer.
Realmente su tormento no es volver a ver a sus padres, aunque hace años no les ve, en realidad lo que le causa pavor es tener que presentar a otro hombre de su mano.
Giselle siente sus piernas flaquear cuando el auto frena. Se queda inmóvil sin siquiera flexionar un músculo debido a lo abrumada que está.
Matthias