Giselle
No soy yo.
La mujer que se abre de piernas ahora no soy yo. Mis sentidos están nublados al ver sus ojos como llamaradas prendidas mientras van a la par de mis dedos, los cuales trazan líneas sobre la tela de encaje de la braga.
Cada vez me ve con más hambre, la ferocidad se va acumulando de forma desmedida en su pupila y yo dejo fluir todo lo que mi cuerpo anhela.
Sus manos fuertes y bruscas van a mis muslos y ahí los aprieta. Poco a poco sus yemas van trazando un recorrido desmesurado