A pesar de sus continuos intentos, Caín y Jonathan nunca pudieron verle la cara a Estrella. Los tontos serían ellos si a estas alturas seguían pensando que Estrella era una cabeza hueca.
La capacidad de cerrarles la boca hasta dejarlos mudos y mantener la calma no era en absoluto el tipo de inteligencia emocional que se esperaban de una aldeana del campo. Dejaron de hablar y comieron en silencio para evitar provocar más a Estrella.
Pronto terminó la cena y los miembros de la familia Burgos se m