Claudia llamó a Estrella a su despacho al terminar las clases.
En todos sus años como profesora, nunca había sido desobedecida por una alumna como ahora, sintió que había perdido su dignidad. Rebuscó entre los números de los padres anotados en el registro y, al encontrar el nombre de Estrella, comenzó a marcar el teléfono.
Estrella simplemente no le dio importancia. Tampoco sabía si la persona que vendría sería Zared o Hada. Quizá ambos estaban demasiado avergonzados para presentarse y ninguno