La mirada de Rosalía era como una aguja que penetraba en el corazón de Fátima y exponía todas sus verdaderas ideas.
Fátima se quedó congelada, pero reaccionó poco después. Sabía que la manera más eficaz en ese momento era lograr la compasión de Rosalía.
Se esforzó por exprimir unas gotas de lágrimas y luego se quejó con los ojos rojos:
—En el pasado, estaba ocupada con el trabajo y no tenía mucho tiempo para pasar con Estrella. Además, había malentendidos entre nosotras, por los que ella no era