Claus Burgos se sorprendió, nunca había tocado a otra mujer en su vida porque no le interesaba, aquellas mujeres que se acercaban deliberadamente a él tenían un desagradable olor a perfume tan asfixiante que Claus se sentía instintivamente asqueado. Lo había intentado, y su paciencia no superaba los dos minutos antes de echar a alguien.
Pero esta mujer, sin embargo, podía despertar fácilmente su propio interés.
La mirada de Claus se volvió profunda, sus ojos oscuros y opresivos, con ganas de d