Nathan
Nunca estuve tan excitado en toda mi vida, la deseaba con desesperación. Sentía que moría cada vez que la tocaba. Con cada caricia suya, revivía. La sensación era abrumadora, como un choque de trenes que viajaban a toda velocidad. Perdí la cuenta de las mujeres a las que besé. Y ninguna se comparaba a ella. Sentía su calor, el deseo que cobraba cada vez más fuerza. Era recíproco. Evelyn me deseaba de la misma manera que yo a ella. Aquel beso estaba cargado de lujuria pura y absoluta.
¿Cu