Nathan
Maldije en mi interior mientras las puertas del ascensor se cerraban con Evelyn dentro.
—¿Quién era ella? —preguntó Ida parándose delante de mí, tenía el ceño fruncido y una mirada afilada.
—Es personal —respondí taciturno, no le debía ninguna explicación—. Tengo que irme, lo siento —añadí, caminando hacia la salida. Ella me siguió preguntándome qué había pasado, quería saber la razón por la que me iba así.
—¿Es por esa mujer? —gritó cuando estaba por salir.
Me detuve y la enfrenté.
—No