Paulina
El camino de regreso a la casa fue una completa tortura.
El corazón me latía tan fuerte que apenas podía escuchar otra cosa que no fuera ese golpeteo desbocado en mi pecho.
Había amanecido hacía un rato, y yo no había dormido. Pero ya nada importaba. Ni eso ni que, seguramente, Pierre me pondría seguridad extra a partir de hoy.
También aprendí a jugar su juego... gracias a lo que Sofía me enseñó. Le dejé un pequeño regalo en la biblioteca, y oculté micrófonos en zonas que jamás imag