Capítulo 23: No soy una guerrera...
Paulina
El jardín estaba cubierto de flores blancas.
No sé quién las puso ahí.
No sé cuánto tiempo había pasado desde que abrí los ojos en esta casa...
Ni cuántos había pasado en esa habitación sin atreverme a mirar por la ventana.
Pero ahora estaba de pie, con un vestido negro sencillo que Magda y Sofía me ayudaron a ponerme.
El aire olía a romero y lavanda. No había más personas que nosotras tres, el sacerdote y Max. Un silencio se estableció entre nosotros, uno que no era incómodo, sino